La parrilla
Carbón, llama y paciencia. Aquí es donde pasa todo.

Nada de trucos. Solo bien cocinado.
Sin técnica secreta ni ingredientes misteriosos. Fuego de verdad, buen pollo y décadas de práctica.

1. El carbón
Carbón de verdad, encendido cada día. De ahí viene el sabor.

2. El fuego
El calor justo, ni deprisa ni despacio. Piel crujiente, carne jugosa.

3. El piri-piri
Untado al momento — más o menos picante, como usted pida.

4. A la mesa
Cortado y servido sin ceremonia, con patatas, ensalada y pan.